En la última reunión informal que hubo en el board (directorio) del FMI para evaluar el programa negociado con la Argentina, hace 10 días, quedó en evidencia que los Estados Unidos ya no tienen la capacidad de definición que tenían hasta hace apenas semanas, según describieron fuentes diplomáticas. Pese a que la potencia norteamericana, que tiene 16% de los votos y es la única con poder de veto dentro del organismo, empuja con fuerza para que se cierre cuanto antes un acuerdo con la Argentina, ya pareciera no tener la misma influencia que antes.
“Ahora Estados Unidos tiene menos aliados –subrayó una de las fuentes al tanto de los detalles de la reunión del board, que fue más extensa de lo habitual–, ya no puede decidir solo. Los otros países empiezan a tener que estar bien convencidos de lo que votan”, aseguró. Países como Italia y Francia ya afirmaron que estarían dispuestos a acompañar. Pero hubo varios cuestionamientos de otros como Alemania, Suiza, los países nórdicos y hasta Brasil, que aunque se muestran interesados en acompañar, no sería a libro cerrado.
La Argentina, un país considerado de ingresos medios, representa casi un tercio de la cartera de créditos del FMI. Y existe dentro del organismo multilateral una política de tratamiento igualitario, que no permitiría que la discrecionalidad con el plan Milei sea absoluta. Hay varios puntos de los planteados por la Argentina que en el board podrían no tener luz verde.
“La demanda de la Argentina era tener todo al principio y levantar el cepo, pero en ese escenario, el Fondo se queda sin garantías de que luego el país va a cumplir con el resto de las exigencias”, explicaron. Lo mismo, el directorio del FMI insistirá en que el dinero que se reciba como “de libre disponibilidad” sólo pueda usarse para intervenir en el mercado de cambios dentro de una banda cambiaria que sea más amplia.