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miércoles 16 de septiembre de 2026

Agenda económica 2026: entre los logros recientes y las reformas que aún esperan definición

El Gobierno llega al cierre de 2025 en una posición bastante más sólida de la que muchos preveían apenas dos meses atrás, cuando la tensión electoral obligaba a intervenir a diario para contener al dólar. El riesgo país cayó a su nivel más bajo en siete años, el oficialismo ganó margen de maniobra en el Congreso y avanzó en una flexibilización cambiaria que era reclamada por el FMI. Además, volvieron a ponerse en agenda reformas estructurales largamente esperadas por el sector privado.

Sin embargo, el clima de fin de año no es enteramente celebratorio. El tratamiento del Presupuesto 2026 y las demoras en la reforma laboral mostraron que la gobernabilidad sigue dependiendo de negociaciones complejas y de alianzas inestables. En política, no siempre se puede ganar todo, y cada movimiento tiene costos.

Un frente financiero todavía exigente

En el mercado cambiario, la recalibración de las bandas generó cierta incomodidad entre inversores que buscan cerrar posiciones antes de fin de año. El Tesoro intervino vendiendo dólares para contener la volatilidad, aunque el desafío de fondo sigue siendo reunir los fondos necesarios para afrontar vencimientos de deuda en enero.

Parte de ese dinero llega vía organismos internacionales, mientras continúan las gestiones con provincias y bancos internacionales para obtener financiamiento adicional. En el mercado confían en que Economía logrará cerrar algún préstamo de corto plazo, aunque siempre aparecen nuevos detalles técnicos que demoran las operaciones.

El contexto internacional tampoco ayuda

A la incertidumbre local se suma una agenda externa compleja. El demorado acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea volvió a frenarse por resistencias internas en países como Francia e Italia, lo que posterga una definición que muchos daban por inminente.

El escenario global, además, atraviesa tensiones políticas y comerciales que limitan la capacidad de los gobiernos para avanzar en compromisos de largo plazo.

Reformas necesarias, pero con gradualismo

El oficialismo insiste en que las reformas deben avanzar, aunque el propio Gobierno reconoce que los tiempos políticos obligan a moderar expectativas. La reforma tributaria, por ejemplo, dependerá en gran medida de cómo termine el clima legislativo de fin de año y de la disponibilidad fiscal para reducir impuestos.

En Economía admiten que la experiencia del macrismo dejó una enseñanza: avanzar demasiado rápido puede obligar luego a retroceder. Por eso, el gradualismo volvió a imponerse como estrategia. El Tesoro, de hecho, cerraría el año con un superávit superior al comprometido con el FMI.

Cepo, reservas y causas pendientes

La política cambiaria también seguirá moviéndose con cautela. Aunque el FMI presiona por mayor normalización, el equipo económico evita liberar completamente el mercado de cambios. Detrás de esa prudencia también aparecen investigaciones judiciales sobre maniobras realizadas durante los últimos meses del gobierno anterior, que podrían perder sustento si se levantaran todas las restricciones.

Mientras tanto, continúan sumarios y multas contra entidades financieras por operaciones irregulares ligadas al mercado paralelo, lo que podría derivar en cambios de management e incluso cierres de bancos pequeños.

Un sistema financiero en reacomodamiento

El sector bancario atraviesa además un proceso de renovación de nombres y estructuras. Cambios en directorios de bancos públicos y movimientos en entidades provinciales muestran que el sistema financiero también se está adaptando al nuevo escenario.

Al mismo tiempo, el Congreso sigue siendo escenario de fuertes presiones sectoriales. Bancos y fintech disputan regulaciones vinculadas al pago de salarios, mientras distintas cámaras empresarias advierten sobre el impacto creciente del contrabando y el comercio ilegal en varias industrias.

Lo que queda abierto para 2026

Con la economía todavía sin mostrar una recuperación contundente y las empresas ajustando números, muchos temas quedarán pendientes para el próximo año: reformas estructurales, normalización cambiaria, lucha contra el comercio ilegal y consolidación fiscal.

El Gobierno logró estabilizar parte del escenario, pero la tarea de volver a hacer previsible a la Argentina recién empieza. Como suele ocurrir, los resultados finales dependerán menos de los anuncios y más de la capacidad política para sostenerlos en el tiempo.

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