La épica queda para la campaña. En la gestión cotidiana, el Gobierno viene mostrando que la prioridad es sostener el programa económico aun cuando eso implique adoptar decisiones poco ortodoxas. El proyecto de reforma laboral enviado al Congreso refleja esa lógica: introduce cambios importantes, pero evita tocar el corazón del poder sindical, dejando espacio para negociaciones que permitan aprobar la ley lo antes posible.
En la Casa Rosada entienden que no pueden repetir errores del pasado, como ocurrió con el macrismo tras su triunfo legislativo de 2017, cuando avanzó con reformas que terminaron generando fuertes costos políticos. Hoy el objetivo es otro: consolidar resultados sin abrir frentes innecesarios.
El doble desafío: cuentas fiscales y dólares
El equipo económico enfrenta dos preocupaciones centrales. Por un lado, cumplir con la meta fiscal, ya que el superávit proyectado quedó algo por debajo del objetivo que el propio Gobierno había planteado, aunque todavía por encima de lo comprometido con el FMI. Por otro, asegurar los dólares necesarios para afrontar vencimientos de deuda a comienzos de 2026 y sostener la calma financiera.
En ese contexto, surgió un conflicto con grandes empresas por la decisión de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) de impedir la actualización por inflación de quebrantos impositivos acumulados. Muchas compañías consideran que la medida contradice fallos previos y advierten que podrían recurrir a la Justicia. Sin embargo, en Economía sostienen que la prioridad fiscal no admite demasiadas concesiones.
Provincias y mercados, parte de la negociación
Otra vía para reforzar las reservas fue convocar a provincias que recientemente emitieron deuda en dólares para que ingresen divisas al sistema a cambio de nuevos instrumentos financieros. Pero cada provincia tiene reclamos pendientes con la Nación, lo que convierte cualquier acuerdo en una negociación compleja.
En paralelo, el regreso de Argentina al mercado voluntario de deuda en dólares, con una colocación de US$1000 millones, fue leído como una señal positiva después de años de aislamiento financiero. Aunque la tasa obtenida sigue siendo alta frente a la de países vecinos, marca un primer paso para recuperar acceso al crédito.
Aun así, el Tesoro todavía necesita reunir varios miles de millones de dólares para cubrir vencimientos cercanos. Continúan las conversaciones con bancos internacionales para cerrar un préstamo que permita despejar ese horizonte, aunque varias entidades esperan antes ver aprobado el Presupuesto 2026 en el Congreso.
Reservas y esquema cambiario, debates pendientes
Economistas y analistas coinciden en que la acumulación de reservas y la definición de un régimen cambiario estable siguen siendo tareas pendientes. La economía argentina todavía resulta vulnerable a shocks externos y depende en gran medida de apoyos financieros extraordinarios.
En encuentros recientes con diplomáticos y empresarios volvió a aparecer la inquietud por la falta de un esquema de largo plazo que otorgue previsibilidad. El FMI enviaría una misión en enero para revisar el programa vigente, en un proceso que promete extenderse en el tiempo.
Expectativas políticas y mirada hacia adelante
En el oficialismo confían en lograr avances legislativos en las próximas semanas y mantienen expectativas de cerrar acuerdos comerciales internacionales antes de fin de año, especialmente con Estados Unidos. Sin embargo, buena parte de esas definiciones aún dependen de factores externos y negociaciones en curso.
Por ahora, la lógica dominante sigue siendo la del pragmatismo: avanzar en lo posible y asegurar resultados antes que sostener posiciones ideológicas rígidas. El desafío será convertir esa estrategia en estabilidad duradera para una economía que todavía busca consolidar su recuperación.